sábado, 30 de agosto de 2014

El amor juvenil es un asco

Desde nuestra tierna infancia, todas nos imaginábamos como sería nuestro "Príncipe Azul". Venga no me engañéis y seamos sinceras, todas hemos soñado con el chico rubio con ojos azules y cara de angelito como el bombón de Alex Pettyfer o un morenazo con ojos abrasadores que te hacen perder el sentido; cosa que yo misma lo prefiero enormemente; como mi amado Ian Somelharder, que se me caen las babas de solo pensar en él.
Pero como diría mi queridísima madre, mi imaginación vuela más que un avión comercial. Y cuando tenía trece años y soñaba con un amor verdadero vestido de armadura con fuertes brazos y gloriosas piernas, mi persona se dio de bruces contra la pared al ver semejante decepción.

Ivan, un joven mayor que yo por tan solo tres años, era el típico chico amable y encantador que te hacía temblar hasta las pestañas, pero que con su rostro te caías de culo contra el suelo; Pues ese señores, fue el primero en robar mi inexperto corazón.
Un dieciséis de agosto muy caluroso, unos amigos y yo montábamos en el bus de camino al parque acuático. Yo siendo la más joven del grupo y la más tímida, solo quería que el tiempo pasara lo más rápido posible y que ninguno de ellos se metieran conmigo por ser la pequeña. Pero todo ocurrió justamente al contrario de como imaginaba, ya pues un simpático Ivan estuvo todo el día junto a mi.
Me sentía la chica más importante y afortunada del mundo. Mi aspecto, para que engañarse, era parecido al de Betty la fea, pero gracias a Dios los años pasan y una cambia... ¡Vivan los dentistas!
A partir de ese momento, a mi amiga Verónica le ponía la cabeza igual que una profesora de filosofía a sus alumnos contando sus anécdotas. Cada día le hablaba de Ivan. Ivan por las mañanas, Ivan en los cinco minutos de descanso, Ivan hasta en la sopa.... Por eso creo que fue el motivo de su malestar con el chico, pero comprenderme, solo era una pequeña enamorada.
Un feliz día de mayo, dos de sus amigas pararon en la puerta del Instituto donde estudiaba y me dijeron que si a mi me gustaba Ivan. De repente mi boca se cerró como una caja fuerte, pero mi amiga, al ver que todos los días le abordaba con ese nombre, le dijo que si y que por Dios nos ayudara a estar juntos.
Y tal como soñaba día y noche, sus amigas me ayudaron e Ivan y yo fuimos declarado ese día "novios". Pero, o los libros omitían esa parte o aquello era algo inusual, pues veía solamente a mi queridísimo novio un fin de semana al mes siendo ambos vecinos.
Llegó la comunión de mi hermana, y con ello pensar solo en ver a mi amado Romeo. Leía Crepúsculo una y otra vez deseando que mi amor me dijera una de las frases de Edward, pero los chicos de hoy en día en su diccionario para dedicarles a su amada palabras de amor solo están "me gusta tu culo", "estas buena" o "¿quieres rollo? Dios como odio esa preguntita, cuando alguién me pregunta eso, me encanta decirles que ya tengo el rollo de cocina en su sitio, ¡qué no deseo ninguno más!
Ese día, o más bien esa noche, mi amado me envió un mensaje de "tnmos k hblar" así con sus palabras mal escritas y todo. Yo, siendo primeriza entendí ese mensaje como algo bueno, algo maravilloso no como un me cansé de ti, vete a la mierda.
Pero tranquilos, el mensaje era más sorprendente aún. Estando cuatro de mis amigas, mi hermana, mi madre y yo comprando una Wii en el Carrefour, recibo un mensaje de Ivan. Éste ponía textualmente, lo siento pero me he enrollado con un chico. Seamos amigos.
Me quedo pensativa unos minutos...¿Un chico?...¿Seamos amigos? Pero ¿este tío es gilipollas o se inyecta fairi? Después de esto le pegué una patada a la caja de una Play Station y a la entrepierna de Ivan. Una disculpa para Carrefour, pero ya me diréis que haríais vosotros ante una situación semejante. Para Ivan, supongo que ya no te importará no tener hijos.

Con esto quiero acabar diciendo que niñas de entre trece y dieciséis años, (y seguramente muchos más) ¿Para qué buscar el amor tan jóvenes? Seguro que vuestro Ken os da más amor y menos quebraderos de cabeza. Así pues, mi consejo es que cojáis ese Ken, le pongáis nombre (no vale Ian Somelharder que ya esta cogido) y le habléis, améis y le deis todos los caprichos que queráis darle, porque seguro que en un futuro lo agradeceréis.

Y con esto colorin colorado y hasta otra entrada, gracias y un kiss a todos :D

No hay comentarios:

Publicar un comentario